martes 10 de noviembre de 2009
Control
es este el primer día cuando todos deciden ser abiertamente espectros para recorrer vacíos tan asperos y derrotados
es este el aparato inteligente que crea y consume máquinas extintas frente a la sala, el comedor
es este yo
arriba extremo por entre mis dedos una sombra que calma se me da ahora y pienso en volver a casa pedir perdón refugiarme en algún camino que se abra
abajo diluyo un verde que desconozco un palido amarillo con fuentes de salud
deambulo lento y tengo hermanos
lo quiera o no
los necesite o no
seis parejas de siete consumen arboles con fuego de extremos
m u e r t e
separada y cercana
al otro lado de la mano
sin control
lunes 9 de noviembre de 2009
Literatura
miércoles 28 de octubre de 2009
Una Horrible Maravilla
Luces paralelas. Constantemente me intriga la sensación de que alguien pueda estar atento a todos mis movimientos, una idea que me halaga y me perturba para finalmente avergonzarme ante la evidente infantilidad sosa de mi pensamiento. Alguien ríe, inexactamente. Sé que esel hombre a mi costado pero me es más fácil negarlo y alienar su voz con el ambiente conversacional de este lugar.
Un cuerpo, dos cuerpos. La multiplicación de mi soledad sucede frente a mis ojos como si fuera una película taquillera a la cual entre acompañado (probablemente tomado de la mano) y abandone buscando el otro extremo de mi que se perdió en la oscuridad repentina de la sala. Cuantas voces y temas que quisiera ignorar por su levedad y que quisiera saber por esa misma cualidad.
Estela de manos, quizás uñas. Podría recargarte la vida de flores y corazones para hacerte vomitar o reir (de mi, se entiende). Soy tan burlable como todos esos seres que representan lo mas exquisito de la lenguaje sarcastico, negro y temible en todas las calles que recorro cuando no tengo mas espacio que recorrer en mi habitación, en el pasadizo, en la escalera o en todo el departamento. Que pequeño se me hace el mundo cuando no tengo a donde ir.
Soy ciento por ciento bebible. Entreverado con alguno que otro recuerdo, todo ahora se da de manera cinética a una velocidad olímpica que envidiaría toda la facultad de Comunicaciones; evocar me permite atrasar el tiempo y robarle esa densidad que me quita con cada vivencia. Estoy recuperando esos rehenes que son mis ojos para volver a depositarlos en estas euencas vacias queya no encuentran cuerpos hermosos, almas interesantes, mentes dilapidadas. Quisiera ahora, por primera vez, volver a ser normal.
Normal, todo está bien. Quiero que sea, la primera vez en esta primavera engañosa o verano imposible que pueda dejar todo a un costado de mis días. Dejar de escribir palabras con tanta carga y enfocarme en una sola que me contenga, me aprisione, me delate, me conozca, me niegue y me destruya como vengo haciendo yo mismo a falta de un mejor artesano. Una sola palabra que contenga el intenso estallido que significa ser una horrible maravilla.
Angustia Fatigante Que Invita A La Muerte
¿Qué es madurar? ¿Es útil valernos de otras personas para determinar lo que es correcto y lo que no? Conversando con R (y en alguna oportunidad también me lo dijo D) obtuve la frase: "¿quién te ha dicho a ti que tienes que ser maduro?". Supongo que llega en el momento en que cada uno debe hacerse responsable de sus acciones, eso debe ser madurar. Pero, ¿madurar tiene que ver con definir exactamente que es bueno y que es malo? Es decir, ¿a alguien le va a importar que en un momento de mi vida haya cometido los actos mas inoportunos, vehementes, carnales y (en consecuencia) de juventud irresponsable? Todo gira en torno a la imagen que uno tiene de si misma, la que proyecta y lo que en realidad es, ciertamente como escuché que me dijeron una vez, tengo un problema con mi "personalidad indefinida". ¿Nadie más siente la necesidad de ser móvil? Desconfió de esas personas que están seguras en todo momento de las cosas, son hipocritas o simplemente no les avisaron lo que en verdad es vivir; todo está en constante movimiento, mi personalidad también; es adaptación... lamentablemente fallo por carecer de lo que Ribeyro llamaba "falta de fuerza para la lucha por la existencia". Es quizás, por eso, que me ven como ven y no como intento ser.
jueves 22 de octubre de 2009
Los Mercenarios
Los dos niños subían la escalera de madera empujándose contra las paredes y los pasamanos, jugueteando. Al llegar a la azotea, el más bajo de los dos, se acercó a una caja de madera que estaba casi cubierta por sábanas floreadas y sucias. Los dos vibraban de felicidad y miedo. Dentro de la caja estaba una carabina oxidada que algún pariente había ido a dejar ahí.
- ¿Eso es?
- Esto es, sí.
Ninguno de los dos tenía más de diez años. Desde la sala, dos pisos más abajo se escuchaba una canción de Roberto Carlos. A unos cuantos metros de ellos, completamente visible desde la azotea, estaba un casino. No era verano aún, pero el sol les quemaba los pequeños cuellos. En la calle cruzaba el Señor de los Milagros.
- ¿Y como sirve?
- Se carga por acá, mira.
Se habían conocido en el colegio ese mismo año. La casa tenía tres pisos y la azotea, un pequeño jardín luego de la puerta principal, una cocina bastante sucia y una sala llena de adornos de porcelana. Te has convertido en la punta que clava mis sentimientos, decía ahora, con más claridad, la voz de Roberto Carlos haciendo eco en el mal gusto del primer piso. Sobre el casino se elevaba un adorno metálico con lunas de colores que tenía la forma de un diamante.
- ¿Y tienes balines?
- Claro.
La gente en la calle, visible desde la azotea, cargaba al Señor de los Milagros y parecían no moverse. Era una marea morada que contrastaba de manera única con el barrio marrón y gris. No había nadie más en la casa. Era difícil saber donde había más gente, si en el casino o en la procesión.
- A ver dale a ese pájaro.
- Muy fácil.
Los balines los había estado cargando el bolsillo durante casi un mes. Los había encontrado detrás de una gran telaraña en un cajón olvidado de la cocina. Su madre estaba afuera, siendo arrastrada por la multitud. Su padre trabajaba durante la noche y pasaba el día por los puertos. La música había cesado.
- Dale al diamante.
- Intenta tú.
Nadie escuchó el ruido del cristal y ambos vibraron de una nueva sensación muy grande para ellos. Alguien salió del casino e ignoró los pedazos amarillos del vidrio a sus pies, parecía ebrio.
- Dale ahí, ahí.
- Dale ahí, ahí.
Se les ocurrió apuntar a la muchedumbre pero no se atrevieron, ninguno de los dos, a disparar. Sin embargo estaban encontrando, cada vez más, nuevos lugares y cosas para apuntar. Ninguno quería soltar el arma. El silencio en la sala era sepulcral. La marea morada había avanzado solo unos cuantos metros. El cuerpo de una paloma adornaba el suelo de la azotea. El hombre ebrio parecía no saber a donde ir. El más alto de los dos le arranchó el arma al más pequeño. Era la primera vez que visitaba su casa y no sabía que pensar. Era el primer amigo que había hecho luego de mudarse a la ciudad. Disparó hacia otro cristal pero falló. El más pequeño lo pateó. Su padre se emborrachaba en algún bar, a las tres de la tarde. Otro disparo.
- Deja de joder.
- Dámelo, dámelo.
Un gato se acercaba al cuerpo de la paloma que estaba siendo rodeado por hormigas. Seños de los Milagros a ti venimos en procesión, balaba la marea. Gracias señor. Fe. Todos gritaban ahí abajo, ellos gritaban en la azotea, el hombre ebrio le gritaba en la esquina a un perro, eran las tres de la tarde y unos cuantos minutos más, su padre extendía el brazo hacía la barra y señalaba al cantinero, su madre intentaba acercarse al anda, el más grande empujó al pequeño, el pequeño empujó al grande.
- ¡Sal, sal!
- ¡Es mía!
Un disparo, el más pequeño veía con horror como una mancha de sangre se le dibujaba a través del pantalón en su muslo. Alguien se ahogaba en la multitud, toda la multitud se ahogaba. El hombre se sentó en la esquina y empezó a llorar. El más grande bajó corriendo las escaleras, cruzo la horrible sala y llegó hasta la puerta. El más pequeño estaba sentado en el suelo de la azotea llorando de dolor y miedo sin saber que hacer. El más grande corrió hasta su casa, pasó cerca al borracho, se escondió de la multitud.
- ¡Mamá, mamá!
- Putamadre.
jueves 1 de octubre de 2009
Por Favor
vestiste tu cuerpo almidonado
con vestidos
que contrastan el rubor obsesivo
que sostienen tus ojos locos
para vivir en almacenes que se empolvan a propósito,
para sangrar amor violento y obligado
en lechos y paredes
hasta atragantarte de vacío.
martes 29 de septiembre de 2009
Memorándum:
2. Comprarme todo Kafka
3. Intentar leer a Faulkner
4. Corregir, corregir y corregir el poemario
5. Seguir trabajando la canción con los acordes del lago de los cisnes
6. Trabajar la canción del riff
7. Retomar "Diez Doce Cero Ocho", trabajarla
8. Ordenar todos mis cuentos
9. Reflexionar sobre que tan difícil sería lanzar un libro ya hecho como cuentos para niños.
10. Empezar a comprar poemarios de Eielson
11. Ver todas las películas de Tarantino que me faltan
12. Comprarme las películas de David Lynch que siempre veo en el catálogo desde la semana pasada.
13. Dejar los Incas. Retomar el Marlboro.
lunes 28 de septiembre de 2009
Orden
Y las cuerdas frágiles como caminos de luz
y el corazón es una estación eléctrica
y el cerebro un campo de nubes
que ordena el coral de banderas
que es mi cuerpo
Y una pirámide hecha de manos
una palabra en la nariz
una esfera de piernas
una malla de brazos
una finalidad
Y una imagen sobre la otra
y la fotografía se enciende
en los ojos casi madera de la niña
ay de los ayes
oh de los ohes
sus fragmentos son voces
que se estrellan ciegas
en las ventanas abiertas
lunes 21 de septiembre de 2009
Enterrando La Nariz En El Cuello
completamente entero
me siento entre bancas enterrando
la nariz en el cuello
y que queda / y que más da / todo aquí / va a caer / sobre mi / todo aquí / se sujeta / a esta confusión / no hay / porqué / correr
ayer fue como hoy con esa excepción
de que fue mejor
sin tener que correr buscando miedos
como buscando una razón
y que queda (shhh) / y que más da / este jardín / va a caer / sobre mi / todo aquí / se sujeta / a esta confusión / no puedo / ya / correr
ser sincero
y tan cobarde
un cenicero
y todo arde
todo arde
desde que fui...
hoy, debo admitir, que no me sentí
completamente entero
me siento entre bancas enterrando
la nariz en el cuello
y que queda / y que más da / todo aquí / va a caer / sobre mi / todo aquí / se sujeta / a esta confusión / no hay / porqué / correr
ayer fue como hoy con esa excepción
de que fue mejor
ayer fue como era con esa excepción
de que no es hoy
domingo 20 de septiembre de 2009
sábado 19 de septiembre de 2009
Un Cuadro Por Semana
viernes 18 de septiembre de 2009
Once
ser tan intenso.
júzguenme.
que me queda,
si tengo el corazón en la boca
y ninguna cabeza que me sostenga



