martes 10 de noviembre de 2009

Control

arriba tanto cielo azufre mira señor mirame
es este el primer día cuando todos deciden ser abiertamente espectros para recorrer vacíos tan asperos y derrotados
es este el aparato inteligente que crea y consume máquinas extintas frente a la sala, el comedor
es este yo

arriba extremo por entre mis dedos una sombra que calma se me da ahora y pienso en volver a casa pedir perdón refugiarme en algún camino que se abra
abajo diluyo un verde que desconozco un palido amarillo con fuentes de salud

deambulo lento y tengo hermanos
lo quiera o no
los necesite o no

seis parejas de siete consumen arboles con fuego de extremos
m u e r t e
separada y cercana
al otro lado de la mano
sin control

lunes 9 de noviembre de 2009

Literatura

Pisando el papel, en exacta ubicación, tiemblo: ¿soy yo o es meramente mi sombra la que alivia el vacío de verme sostenido en el blanco? Pasa un minuto, tres horas, el día entero y mi perfil se desliza sin alcanzar una sola palabra que manche tanta perfección. Me acuesto en el papel ahora, tiene la comodidad del suelo y adquiero conciencia de las limitaciones físicas. Duermo soñando con mi mano alcanzando fuego amarillo, cálida seguridad de un incendio, de una quemadura en primer grado. En mis sueños navego, siempre terrenalmente sobre la hoja intacta que ni mi respiración inflama. Sueño con llagas abiertas donde se hace la tinta etérea de mi voz y nada se dice a voz en cuello o en leve susurro. Duermo y me acomodo, doy vueltas, me diluyo, decido o solo duermo nuevamente; mas no encuentro paz y la hoja incolumne no me basta como hogar. Despierto y ni una mancha, ni una arruga, ni un vestigio de mi cruzada infructuosa, ni un solo recuerdo que se asemeje a todo lo que puedo cantar. Me estremezco. ¿Merezco, acaso, tanta frialdad? ¿Cuántas veces he experimentado este amor no correspondido? Es, quizás, la advertencia o ya el castigo de entregarme tan ligeramente al vacío. Nada encuentra sentido en estas horas sensibles a mis más leves pensamientos. Me levanto y ocupo otra vez mi papel de protector e inquilino, de villano egoísta, sobre la misma hoja. Afuera todo suena, todo se escribe. Aquí sobre este inmaculado pedazo de literatura, solo brilla mi ausencia concreta que no logra evadir el silencio manual de mis trazos incorrectos. Nunca debí haber empezado esta historia y nunca debí creer que un cuento, por más interesante, reemplazaría la selecta intensidad de una hoja perpetuamente ajena que prefiere, eternamente, permanecer intocable, lejana. Solo se me ha dado una oportunidad y la conocí muchos años después. Nunca debí colocar una sola palabra intentando demostrar que no sirvo para esto. Nunca debí. Nunca pude.

miércoles 28 de octubre de 2009

Una Horrible Maravilla

Sonido incesante. Mis golpes dactilares se reproducen o se pierden como eco por toda la sala. Eterna sensación de repetición que me condiciona a querer dejar de escribir, levantarme, patear mi sombra y descender por las escaleras. Incesante sentimiento de igualdad que me enferma y me hace sentir más el hambre que escondo con esta sonrisa. A aproximadamente diez pasos de mi, me enamoro; a dos espacios también.
Luces paralelas. Constantemente me intriga la sensación de que alguien pueda estar atento a todos mis movimientos, una idea que me halaga y me perturba para finalmente avergonzarme ante la evidente infantilidad sosa de mi pensamiento. Alguien ríe, inexactamente. Sé que esel hombre a mi costado pero me es más fácil negarlo y alienar su voz con el ambiente conversacional de este lugar.
Un cuerpo, dos cuerpos. La multiplicación de mi soledad sucede frente a mis ojos como si fuera una película taquillera a la cual entre acompañado (probablemente tomado de la mano) y abandone buscando el otro extremo de mi que se perdió en la oscuridad repentina de la sala. Cuantas voces y temas que quisiera ignorar por su levedad y que quisiera saber por esa misma cualidad.
Estela de manos, quizás uñas. Podría recargarte la vida de flores y corazones para hacerte vomitar o reir (de mi, se entiende). Soy tan burlable como todos esos seres que representan lo mas exquisito de la lenguaje sarcastico, negro y temible en todas las calles que recorro cuando no tengo mas espacio que recorrer en mi habitación, en el pasadizo, en la escalera o en todo el departamento. Que pequeño se me hace el mundo cuando no tengo a donde ir.
Soy ciento por ciento bebible. Entreverado con alguno que otro recuerdo, todo ahora se da de manera cinética a una velocidad olímpica que envidiaría toda la facultad de Comunicaciones; evocar me permite atrasar el tiempo y robarle esa densidad que me quita con cada vivencia. Estoy recuperando esos rehenes que son mis ojos para volver a depositarlos en estas euencas vacias queya no encuentran cuerpos hermosos, almas interesantes, mentes dilapidadas. Quisiera ahora, por primera vez, volver a ser normal.
Normal, todo está bien. Quiero que sea, la primera vez en esta primavera engañosa o verano imposible que pueda dejar todo a un costado de mis días. Dejar de escribir palabras con tanta carga y enfocarme en una sola que me contenga, me aprisione, me delate, me conozca, me niegue y me destruya como vengo haciendo yo mismo a falta de un mejor artesano. Una sola palabra que contenga el intenso estallido que significa ser una horrible maravilla.

Angustia Fatigante Que Invita A La Muerte

Otra vez empecé con los pequeños experimentos de experiencias catastróficas. Cada vez que siento que las cosas se determinan o están demasiado estáticas (y por ende estériles para mi función creadora) me lanzo a destruirme mental y corporalmente a fin de romper este estancamiento sofocante que vengo sintiendo desde hace unos meses. Culpable soy, definitivamente, del ardor angustiante que siente mi estómago al haber sido negado de una buena cena, desayuno y almuerzo; todas las facilidades que poseo, producto de un nulo trabajo por parte mía, me hacen detestable al espejo y la primera visión de las mañanas. Hoy más que nunca quiero salir de mi y, ante la imposibilidad de tal experiencia metáfisica, infantil y casi vulgar, me contentaría con un cambio de realidad: estos parámetros invisibles de la conducta social y correcta me atan y constriñen de maneras que no había sentido antes. Probablemente este en proceso de arrojar mi alma en llamas por la ventana o cercano a la tranquilidad habitual de siempre que constantemente quiero negar.
¿Qué es madurar? ¿Es útil valernos de otras personas para determinar lo que es correcto y lo que no? Conversando con R (y en alguna oportunidad también me lo dijo D) obtuve la frase: "¿quién te ha dicho a ti que tienes que ser maduro?". Supongo que llega en el momento en que cada uno debe hacerse responsable de sus acciones, eso debe ser madurar. Pero, ¿madurar tiene que ver con definir exactamente que es bueno y que es malo? Es decir, ¿a alguien le va a importar que en un momento de mi vida haya cometido los actos mas inoportunos, vehementes, carnales y (en consecuencia) de juventud irresponsable? Todo gira en torno a la imagen que uno tiene de si misma, la que proyecta y lo que en realidad es, ciertamente como escuché que me dijeron una vez, tengo un problema con mi "personalidad indefinida". ¿Nadie más siente la necesidad de ser móvil? Desconfió de esas personas que están seguras en todo momento de las cosas, son hipocritas o simplemente no les avisaron lo que en verdad es vivir; todo está en constante movimiento, mi personalidad también; es adaptación... lamentablemente fallo por carecer de lo que Ribeyro llamaba "falta de fuerza para la lucha por la existencia". Es quizás, por eso, que me ven como ven y no como intento ser.

jueves 22 de octubre de 2009

Los Mercenarios

Los dos niños subían la escalera de madera empujándose contra las paredes y los pasamanos, jugueteando. Al llegar a la azotea, el más bajo de los dos, se acercó a una caja de madera que estaba casi cubierta por sábanas floreadas y sucias. Los dos vibraban de felicidad y miedo. Dentro de la caja estaba una carabina oxidada que algún pariente había ido a dejar ahí.

- ¿Eso es?

- Esto es, sí.

Ninguno de los dos tenía más de diez años. Desde la sala, dos pisos más abajo se escuchaba una canción de Roberto Carlos. A unos cuantos metros de ellos, completamente visible desde la azotea, estaba un casino. No era verano aún, pero el sol les quemaba los pequeños cuellos. En la calle cruzaba el Señor de los Milagros.

- ¿Y como sirve?

- Se carga por acá, mira.

Se habían conocido en el colegio ese mismo año. La casa tenía tres pisos y la azotea, un pequeño jardín luego de la puerta principal, una cocina bastante sucia y una sala llena de adornos de porcelana. Te has convertido en la punta que clava mis sentimientos, decía ahora, con más claridad, la voz de Roberto Carlos haciendo eco en el mal gusto del primer piso. Sobre el casino se elevaba un adorno metálico con lunas de colores que tenía la forma de un diamante.

- ¿Y tienes balines?

- Claro.

La gente en la calle, visible desde la azotea, cargaba al Señor de los Milagros y parecían no moverse. Era una marea morada que contrastaba de manera única con el barrio marrón y gris. No había nadie más en la casa. Era difícil saber donde había más gente, si en el casino o en la procesión.

- A ver dale a ese pájaro.

- Muy fácil.

Los balines los había estado cargando el bolsillo durante casi un mes. Los había encontrado detrás de una gran telaraña en un cajón olvidado de la cocina. Su madre estaba afuera, siendo arrastrada por la multitud. Su padre trabajaba durante la noche y pasaba el día por los puertos. La música había cesado.

- Dale al diamante.

- Intenta tú.

Nadie escuchó el ruido del cristal y ambos vibraron de una nueva sensación muy grande para ellos. Alguien salió del casino e ignoró los pedazos amarillos del vidrio a sus pies, parecía ebrio.

- Dale ahí, ahí.

- Dale ahí, ahí.

Se les ocurrió apuntar a la muchedumbre pero no se atrevieron, ninguno de los dos, a disparar. Sin embargo estaban encontrando, cada vez más, nuevos lugares y cosas para apuntar. Ninguno quería soltar el arma. El silencio en la sala era sepulcral. La marea morada había avanzado solo unos cuantos metros. El cuerpo de una paloma adornaba el suelo de la azotea. El hombre ebrio parecía no saber a donde ir. El más alto de los dos le arranchó el arma al más pequeño. Era la primera vez que visitaba su casa y no sabía que pensar. Era el primer amigo que había hecho luego de mudarse a la ciudad. Disparó hacia otro cristal pero falló. El más pequeño lo pateó. Su padre se emborrachaba en algún bar, a las tres de la tarde. Otro disparo.

- Deja de joder.

- Dámelo, dámelo.

Un gato se acercaba al cuerpo de la paloma que estaba siendo rodeado por hormigas. Seños de los Milagros a ti venimos en procesión, balaba la marea. Gracias señor. Fe. Todos gritaban ahí abajo, ellos gritaban en la azotea, el hombre ebrio le gritaba en la esquina a un perro, eran las tres de la tarde y unos cuantos minutos más, su padre extendía el brazo hacía la barra y señalaba al cantinero, su madre intentaba acercarse al anda, el más grande empujó al pequeño, el pequeño empujó al grande.

- ¡Sal, sal!

- ¡Es mía!

Un disparo, el más pequeño veía con horror como una mancha de sangre se le dibujaba a través del pantalón en su muslo. Alguien se ahogaba en la multitud, toda la multitud se ahogaba. El hombre se sentó en la esquina y empezó a llorar. El más grande bajó corriendo las escaleras, cruzo la horrible sala y llegó hasta la puerta. El más pequeño estaba sentado en el suelo de la azotea llorando de dolor y miedo sin saber que hacer. El más grande corrió hasta su casa, pasó cerca al borracho, se escondió de la multitud.

- ¡Mamá, mamá!

- Putamadre.

jueves 1 de octubre de 2009

Por Favor

espectáculo terrible:

vestiste tu cuerpo almidonado
con vestidos
que contrastan el rubor obsesivo
que sostienen tus ojos locos
para vivir en almacenes que se empolvan a propósito,
para sangrar amor violento y obligado
en lechos y paredes
hasta atragantarte de vacío.

martes 29 de septiembre de 2009

Memorándum:

1. Leer más de David Foster Wallace
2. Comprarme todo Kafka
3. Intentar leer a Faulkner
4. Corregir, corregir y corregir el poemario
5. Seguir trabajando la canción con los acordes del lago de los cisnes
6. Trabajar la canción del riff
7. Retomar "Diez Doce Cero Ocho", trabajarla
8. Ordenar todos mis cuentos
9. Reflexionar sobre que tan difícil sería lanzar un libro ya hecho como cuentos para niños.
10. Empezar a comprar poemarios de Eielson
11. Ver todas las películas de Tarantino que me faltan
12. Comprarme las películas de David Lynch que siempre veo en el catálogo desde la semana pasada.
13. Dejar los Incas. Retomar el Marlboro.

lunes 28 de septiembre de 2009

Mutus Liber

Terminé mi poemario. Prometo que está bonito.
¿Alguien lo quiere publicar?

Orden

Y las cuerdas frágiles como caminos de luz

y el corazón es una estación eléctrica

y el cerebro un campo de nubes

que ordena el coral de banderas

que es mi cuerpo

Y una pirámide hecha de manos

una palabra en la nariz

una esfera de piernas

una malla de brazos

una finalidad

Y una imagen sobre la otra

y la fotografía se enciende

en los ojos casi madera de la niña

ay de los ayes

oh de los ohes

sus fragmentos son voces

que se estrellan ciegas

en las ventanas abiertas

lunes 21 de septiembre de 2009

Enterrando La Nariz En El Cuello

hoy, debo admitir, que no me sentí
completamente entero
me siento entre bancas enterrando
la nariz en el cuello

y que queda / y que más da / todo aquí / va a caer / sobre mi / todo aquí / se sujeta / a esta confusión / no hay / porqué / correr

ayer fue como hoy con esa excepción
de que fue mejor
sin tener que correr buscando miedos
como buscando una razón

y que queda (shhh) / y que más da / este jardín / va a caer / sobre mi / todo aquí / se sujeta / a esta confusión / no puedo / ya / correr

ser sincero
y tan cobarde
un cenicero
y todo arde
todo arde
desde que fui...

hoy, debo admitir, que no me sentí
completamente entero
me siento entre bancas enterrando
la nariz en el cuello

y que queda / y que más da / todo aquí / va a caer / sobre mi / todo aquí / se sujeta / a esta confusión / no hay / porqué / correr

ayer fue como hoy con esa excepción
de que fue mejor
ayer fue como era con esa excepción
de que no es hoy

domingo 20 de septiembre de 2009

Top 3: Francis Bacon (Por Ahora)

"After Muybridge - Woman Emptying a Bowl Of Water and Paralytic Child On All Fours"

"Study Of A Baboon"

"Study Of A Figure In Landscape"

sábado 19 de septiembre de 2009

Un Cuadro Por Semana

Y ahora la batalla. Ha estado haciendo mucho frío estos días y solo he podido pensar en que tipo de ropa es mejor. Durante la semana encontré al único pintor con él que he podido sentirme verdaderamente a gusto, es probable que luego de ver más de sus cuadros se convierta en mi pintor favorito: Francis Bacon (no, no es el filósofo). Ésta semana ha sido también bastante importante para mi, en cuanto a saber más de pintura. Anduve releyendo Bluebeard (¡finalmente en inglés!) que fue un libro que leí hace mucho y reencontré hace poco, muy entretenido, completamente recomendable y extraordinariamente bueno. Me enteré un poco más del expresionismo abstracto, del cuál solo conocía a Jackson Pollock y luego por curiosidad pasé a Kandinsky: este va a ser un año prominentemente de conocimiento artístico. Qué importa, al final tengo ganas de escribir un libro, plantar un árbol y ando dudando sobre la familia. En esta semana intentaré subir algunos cuadros de Bacon, si no lo hago no se decepcionen. Intentaré alguna canción, fallaré con los poemas e intentaré hacer un cuadro simple y que si tenga sentido (siempre hay que partir de cero).

viernes 18 de septiembre de 2009

Once

será que es de cobardes
ser tan intenso.
júzguenme.
que me queda,
si tengo el corazón en la boca
y ninguna cabeza que me sostenga